La certificación de eficiencia energética de edificios se ha convertido en una herramienta esencial para evaluar la calidad de un inmueble, pero también para orientar decisiones de diseño que realmente mejoren el rendimiento energético del espacio. En aiuEstudio, un estudio de arquitectura en Extremadura, entendemos este proceso no como un trámite, sino como una oportunidad para construir edificios que consuman menos, duren más y sean más agradables de habitar.
En los últimos años hemos comprobado que un edificio bien diseñado, con sistemas pasivos adecuados y materiales elegidos con criterio, puede reducir su consumo energético sin necesidad de soluciones complejas. La eficiencia, al final, es una suma de pequeñas decisiones tomadas a tiempo.
Qué significa realmente la certificación energética
Aunque solemos asociarla a una etiqueta con letras de la A a la G, la certificación de eficiencia energética de edificios es en realidad un diagnóstico profundo del comportamiento del inmueble. Analiza su demanda energética, sus pérdidas, su capacidad para mantener la temperatura y la calidad de sus instalaciones.
Para nosotros, esta evaluación tiene dos funciones:
- Medir el punto de partida, especialmente en edificios existentes.
- Guiar el proyecto, proponiendo mejoras reales y adaptadas al uso del edificio.
Tanto en obra nueva como en rehabilitación integral de edificios, incorporar criterios energéticos desde la fase inicial es la forma más eficaz de lograr buenos resultados sin disparar el presupuesto.
Primer paso: estudiar el edificio sin prisas
La eficiencia empieza por conocer el edificio. Antes de plantear soluciones, realizamos un análisis técnico que suele incluir:
- estudio de orientación solar,
- análisis de la envolvente térmica,
- comportamiento de los materiales existentes,
- estado de carpinterías y vidrios,
- rendimiento de climatización e instalaciones.
En edificios patrimoniales o situados en entornos sensibles, como varios que hemos intervenido en Mérida, este diagnóstico se vuelve aún más importante. No se trata solo de mejorar el comportamiento energético, sino de hacerlo respetando la identidad del edificio. La rehabilitación arquitectónica sostenible nos permite adaptar soluciones modernas sin borrar lo que hace único al inmueble.
Segundo paso: aplicar mejoras que realmente marquen la diferencia
La eficiencia no siempre está en grandes intervenciones. A menudo, pequeños gestos bien pensados tienen un impacto enorme:
- Sustituir carpinterías obsoletas.
- Incorporar aislamientos adecuados a la tipología del muro.
- Integrar energías renovables, como aerotermia o paneles solares.
- Rediseñar la ventilación para mejorar la calidad del aire.
- Controlar los puentes térmicos y las pérdidas en cubierta.
En edificios más complejos —como centros sanitarios o administrativos— estas medidas se combinan con estrategias de climatización sectorizada o sistemas inteligentes que ajustan el consumo según la actividad. La experiencia de aiuEstudio en arquitectura hospitalaria en España nos ha enseñado que la eficiencia energética es aún más crítica en espacios que funcionan de manera continua.
Tercer paso: validar y acompañar el proceso en obra
El último tramo del camino es la comprobación. La certificación no solo exige que las medidas estén proyectadas, sino que estén correctamente ejecutadas. Por eso, la dirección de obra y ejecución de obras es clave: verificar espesores, revisar encuentros, comprobar ventilaciones o supervisar instalaciones.
En aiuEstudio dedicamos tiempo a esta fase porque sabemos que muchos problemas energéticos surgen por detalles constructivos aparentemente menores. Una junta mal sellada o un aislamiento mal instalado puede restar meses de trabajo previo.
La coordinación de seguridad y salud en obra también influye: trabajar con materiales eficientes requiere respetar protocolos que garanticen su correcta colocación y su durabilidad.
Por qué merece la pena apostar por la eficiencia
Más allá de cumplir la ley, los edificios que obtienen una buena clasificación energética ofrecen ventajas claras:
- reducen costes de climatización,
- aumentan el confort térmico,
- mantienen mejor la calidad del aire,
- tienen un valor inmobiliario superior,
- y generan un impacto ambiental mucho menor.
En un territorio como Extremadura —y especialmente en ciudades como Mérida— mejorar la eficiencia de los edificios existentes permite avanzar hacia un modelo más sostenible sin renunciar al valor histórico de su arquitectura.
Conclusión
La certificación de eficiencia energética de edificios es el resultado de una cadena de decisiones coherentes, desde el diseño hasta la obra. En aiuEstudio apostamos por una arquitectura que combina técnica, sostenibilidad y sentido común. Creemos que un edificio eficiente no es solo aquel que consume menos, sino el que se piensa con responsabilidad y se construye con rigor.




