El diseño de espacios públicos y plazas va mucho más allá de crear lugares bonitos. Es una forma de construir relaciones, de definir cómo vivimos lo colectivo y de entender qué necesita una ciudad para ser verdaderamente inclusiva. En aiuEstudio, un estudio de arquitectura en Extremadura, abordamos cada proyecto urbano desde una premisa sencilla: un espacio público debe ser útil, accesible y capaz de generar vida alrededor.
Espacios públicos que se disfrutan, no solo se transitan
La pregunta clave a la hora de diseñar ciudad es: ¿cómo queremos que las personas se sientan en ella? Un espacio público no puede imponer barreras, incomodidad o desorientación. Debe invitar a quedarse, a pasear, a jugar, a descansar, a encontrarse.
Por eso, en aiuEstudio pensamos los espacios desde la experiencia cotidiana: el recorrido de una persona mayor, la autonomía de un niño, la comodidad de alguien con movilidad reducida o el descanso de quien solo busca un lugar donde sentarse unos minutos. Un diseño que funciona es aquel que no excluye a nadie.
La accesibilidad como parte natural del diseño
La accesibilidad no es un añadido: forma parte de la esencia del espacio. En aiuEstudio la incorporamos desde la primera línea del proyecto. Esto incluye:
- rampas con pendientes suaves y continuas,
- itinerarios claros y sin obstáculos,
- pavimentos que guían de forma intuitiva,
- mobiliario ergonómico y bien distribuido,
- sombras accesibles, no solo decorativas.
Cuando la accesibilidad se integra de manera natural, los usuarios no la perciben como una adaptación, sino como un diseño coherente. Además, este criterio es especialmente importante en intervenciones de rehabilitación arquitectónica sostenible, donde los entornos históricos deben adaptarse sin perder su carácter.
La sostenibilidad como base del bienestar urbano
Un espacio público sostenible no solo protege el entorno: también mejora el día a día de quienes lo utilizan. En aiuEstudio trabajamos con materiales permeables, pavimentos que reducen el calor urbano, vegetación autóctona que resiste el clima local y estrategias de gestión responsable del agua.
La sombra, el confort térmico y la calidad ambiental son elementos que transforman un espacio que se recorre en un espacio que se vive. Por eso, nuestras propuestas suelen incorporar árboles de crecimiento adecuado, zonas verdes que conectan barrios y pequeños refugios climáticos capaces de hacer frente a los veranos más extremos.
El planeamiento urbanístico y desarrollo urbano también forma parte de esta visión: conectar barrios, recuperar zonas degradadas o crear corredores verdes que cosen la ciudad.
Una obra bien ejecutada es la clave del éxito
La accesibilidad y la sostenibilidad se pueden proyectar en papel, pero solo tienen sentido si se ejecutan correctamente. La dirección de obra y ejecución de obras desempeña un papel fundamental para garantizar que rampas, pavimentos, mobiliario y zonas verdes se construyan tal y como han sido diseñadas.
En aiuEstudio revisamos cada detalle en obra, desde la calidad del hormigón hasta la orientación de un banco o el tamaño exacto de los huecos en un pavimento táctil. La coordinación de seguridad y salud en obra también es esencial, especialmente en espacios urbanos donde conviven maquinaria, peatones y actividad diaria.
El espacio público como motor de comunidad
Cuando un espacio público se diseña con sensibilidad y visión, genera impacto más allá de lo físico: activa la economía local, revitaliza barrios, reduce desigualdades y fortalece el sentido de pertenencia.
En numerosos municipios de Extremadura hemos visto cómo una plaza renovada, un parque bien planteado o una calle pacificada puede modificar dinámicas sociales enteras: los vecinos recuperan el espacio, aumenta la actividad comercial y el entorno se vuelve más seguro y agradable.
Conclusión
El diseño de espacios públicos y plazas tiene un poder transformador que pocas otras herramientas urbanas poseen. En aiuEstudio trabajamos para que cada intervención —grande o pequeña— contribuya a una ciudad más humana, inclusiva y sostenible. Creemos que cuando el urbanismo se hace bien, se nota en la vida cotidiana: las personas se sienten parte del lugar, y el territorio se convierte en un espacio compartido donde todos pueden estar.




